miércoles, 16 de febrero de 2011

Mariposa, vuela.


Me metías a la cama. Apagabas la lámpara de mi cuarto. Me cuidabas durante la noche. Las niñas pequeñas dependen de esas cosas. Me cepillabas los dientes y peinabas el pelo. Me conduciste por el mundo. Estuviste siempre que miré atrás. Y cuando no podía dormir por la noche, asustada por si las cosas no salían bien, me tomabas de la mano y cantabas así:
“Oruga en el árbol, puede ser. No puede ir lejos, pero puede soñar. Lo que desees lo puedes desear. No te rindas, sigue adelante. Con la promesa de que llegará el día en que en mariposa te convertirás y podrás volar. Mariposa, mariposa. Mariposa, vuela lejos. Aferrado a sus alas permanecerás. Ten sueños y hazlos todos realidad. Mariposa, mariposa. Mariposa, vuela lejos.”
Todos esperábamos este día para elevarnos como una mariposa.

jueves, 10 de febrero de 2011

Amor de padre.


Antes de marchar no te olvides que puedes volver sin pensar. Antes de partir dale un beso a tu padre que llora por ti. “Ven y abrázame. Si me necesitas no dudes de mí”. Quién lo iba a decir que, entre la pena y la alegría, vería como su hija no dormiría en la cama donde tantas noches se la durmió. Que entre la pena y la alegría, vería como su niña se iba dándole besos al hombre que un día se la robo. Como caído del cielo le robo lo que más quería. Como caído del cielo le prometió que él la cuidaría. A su niña.
Tormento de amor, el cielo es testigo de su padecer. En su habitación las muñecas preguntan “¿Por qué se marchó?” Quién lo iba a decir, que entre la pena y la alegría, vería como su hija ya no dormía en sus brazos porque ella aquel día se hizo mayor.

miércoles, 9 de febrero de 2011

TONTA.


Espero que sea tonta, muy tonta, y que le cueste hablar un ratito seguido, sin parar. Tonta. Idiota. De esas que no paran de reír y no saben cuando callar. No la conozco, y lo siento, pero ya me esta cayendo mal. Y espero que sea tonta. Tan tonta que no te sepa aguantar.
Tonta, muy tonta, y algo fea, que eso nunca viene mal. Y espero que te canses pronto y me vengas a buscar.
Espero que pienses en mi y cuando la abraces recuerdes mi forma de besar. Y espero que pienses en mi y, en cuanto te arrepientas, aún sepas donde me has de buscar. Y mientras sigues con la tonta, tan tonta que no sabrá cuidarte, y hasta lo pasarás mal. Yo mientras te espero sentada imaginándome a la tonta con el tonto que me hizo llorar.
Tonta , muy tonta, de esas que si no hay muy cerquita un espejo no saben donde mirar. Tonta, tan tonta, que ojala acabes pensando que es idiota y que no la soportas más.

martes, 8 de febrero de 2011

Miedo.


Es horrible temer el sitio que una vez amaste. Ver una esquina que antes conocías perfectamente y tener miedo de su sombra, no atreverte a subir unos escalones familiares. Nunca he sabido lo que es vivir con miedo, tener miedo de volver a casa sola, miedo de encontrar polvo blanco en el buzón, a la oscuridad y a la noche. Tener miedo a la gente, siempre he creído que el miedo era cosa de los demás, la gente mas débil, nunca lo había sentido. Hasta que ocurrió, y cuando te alcanza sabes que siempre ha estado ahí, al acecho, bajo la superficie de todo cuanto amabas y se te eriza el bello, se te encoge el corazón y ves caminar a la persona que una vez fuiste y te preguntas si volverás a ser esa persona.

viernes, 4 de febrero de 2011

Una cajita de cristal.


La amistad es una cajita de cristal. Pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor.
Un cristal fino donde te reflejas. Material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca.
Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes.
Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal.
A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia.
Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes.
Es aquello por lo que darías todo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Y me haga enmudecer.


Quiero a alguien que cuando me ponga borracha me lleve a casa en brazos... Me rompa las medias con la boca y luego me compre otras. Me haga el amor contra la pared y se meta conmigo en la bañera. Que se pierda conmigo para después rescatarme de laberintos sin sentido. Que saque la espada y me defienda de víboras, pirañas y PUTAS!
Alguien que cosa disfraces a mis días malos y los convierta en buenos. Que no se enfade sino me entiende, ni me entiendo y lo mareo. Que me saque la lengua cuando me ponga tonta y me haga enmudecer.
Que no de por hecho que siempre voy a estar ahí, pero que tampoco lo dude. Que no me haga sufrir porque si; pero que no me venda amor eterno manoseado.
Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano. Que no me compre con regalos pero que tenga mil detalles!
Que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tengo ganas. Que, de vez en cuando, decida perseguirme en las calles y conocerme otra vez. Que me mire, lo mire y me tiemblen las piernas sin remedio!
Alguien que este loco por mi y no se le olvide decírmelo los días de resaca y que si se pone animal, sea solo en la cama y me mate a besos por la mañana.
Que no se acostumbre a mi y deje de inventar nombres nuevos para despertarme. Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo y se ría de mis celos de hojalata.
Pero sobre todo... QUE NO TENGA QUE PERDERME PARA DARSE CUENTA DE QUE ME HA ENCONTRADO.

Todos tenemos derecho al amor.


En mi opinión, todo el mundo está a favor del amor. Que si corazones por allá, que si pétalos de margarita por allá, que si unos bombones, que si un ramo de rosas… Pero, ¡claro está!, ese amor ha de ser entre chicos y chicas, porque como sea entre personas del mismo sexo, ¡la hemos hecho buena! Aunque yo pienso que el amor entre dos personas de un mismo sexo es tan legítimo y respetable como el amor heterosexual, no todo el mundo piensa igual, es más, hay personas que tratan con racismo a los homosexuales. De todos modos, desde mi punto de vista, creo que se trata más de una clara homofobia.
Odio que la gente diga que la homosexualidad es una enfermedad o, peor aún, que te digan: “Mira, ese es gay. ¡Pobrecito! Con lo guapo que es…” ¿Pobrecito? ¿Pobrecito? ¿Es qué tiene una enfermedad?
Muchas personas condenan a los gays por el simple hecho de serlo. Y, la mayoría de las veces, lo hacen con argumentos que, para el punto de vista de los que están en contra, parecen convincentes pero, en realidad, todos los argumentos son falsos.
Algunos de los argumentos son los siguientes:
• La homosexualidad es antinatural.
• Ofende a Dios. (Esta es la menos convincente de todas porque, en los tiempos en los que vivimos, la mayoría de la sociedad es atea).
• Amenaza con destruir a las familias.
• No es una expresión de amor, sino de lujuria pervertida.
• Es una desviación moral de la especie.
También se suele decir que los gays son los responsables de romper familias y, en mi opinión, no es cierto. No puedes obligar a una persona a que viva una vida que es completamente mentira. Lo que suele romper familias en sí es la mentira, la hipocresía, la duplicidad moral. Lo que hace daño es que los gays se escondan bajo el manto protector de una familia heterosexual, sólo para salvar las apariencias, y que lleven una vida homosexual clandestina y avergonzada. Eso sí es inmoral y suele hacer daño. Pero que los gays puedan vivir libres y felices, ¿qué daño hace a las familias heterosexuales? Ninguno.
Los gays no son pervertidos o promiscuos por naturaleza. Hay gays pervertidos y promiscuos como hay heterosexuales pervertidos y promiscuos. Ser gay no hace que una persona sea buena o mala. Hay gays que son inteligentes, trabajadores, buenas personas y hay gays que son unos holgazanes, ignorantes y detestables. Pero, como he dicho hace un momento, con los heterosexuales pasa exactamente lo mismo. El hecho mismo de ser gay no define el contenido moral de una persona, su conducta y sus valores. Es perfectamente posible que una mujer o un hombre gay lleven una vida decente y admirable. Nadie está condenado a ninguna perversión sólo por sentir deseos hacia una persona de su mismo sexo, así como nadie está a salvo de llevar una vida sexual impresentable sólo por sentir una atracción hacia el sexo opuesto.
Creo que la humanidad no va a desaparecer si aprendemos a tratar con cariño a los gays. Los heterosexuales continuarán siendo la mayoría. La gente seguirá teniendo hijos. Es absurdo pensar que si dejamos de discriminar y humillar a los gays, si empezamos a tratarlos simplemente como a personas normales, todos nos vamos a convertir en gays y la especie se extinguirá en unas décadas. Lo normal y natural es que nazcan más heterosexuales que homosexuales, y eso no va cambiar si aprendemos a ser tolerantes y justos con los gays.
Por último, ser gay no es inmoral. ¿En nombre de qué moral se condena la homosexualidad? Yo no acepto que mi sentido de la moral, de lo que está bien y lo que está mal, me lo dicten otras personas. Cada uno sabe, en el fondo de su corazón y su conciencia, lo que está bien y lo que está mal. Y yo honestamente creo que es inmoral decirle a una persona homosexual que no puede expresar sus sentimientos, que debe renunciar al amor, que debe vivir una vida amargada, reprimida, avergonzada. Yo creo que es inmoral condenar a alguien a la infelicidad en nombre de una moral intolerante y cruel. Lo inmoral no es ser gay: lo inmoral es despreciar a los gays y negarles la posibilidad del amor.

Piedras preciosas.


¿Cuántas piedras se cruzan en el camino que me enseñen a construir mi destino? ¿Cuántas veces tropecé y me levanté? Sobrevivo. Errores del tamaño de una roca los pulo como joyas para lucir el anillo. Con orgullo, cualquiera se equivoca. Pero no todos a la oscuridad le sacan brillo. Que vengan a venderme zafiros y esmeraldas ¡No existe otra como la que yo pulí! Con mi trabajo, mi sudor y mis lágrimas le di forma al corazón con la textura de un rubí. Liberé mis miedos. Lideré virtudes. Con las piedras del destinó maduré. Otros le dan valor a aquello que la vanidad cobija, eso es imitación y baratija. ¿Qué más da donde nos lleve este camino? Y ¿qué importa? No tenemos prisa. Prefiero tropezar y volver a empezar. Cada estado de ánimo es una piedra preciosa. ¿Qué más da si no llegamos al destino? Y ¿qué importa? Nos empuja la prisa. Espíritu de una guerrera con alma de artista hecha con gotas de ámbar y con trozos de amatista. Personalidad dura como un diamante mujer con talante, como las gasta. ¡Cómo cuesta arriesgarse por otra persona si no encuentras gente de la que fiarte!

Infancia.


La memoria no actúa como un fichero organizado a partir de datos objetivos. Aunque en cada momento escribiéramos lo que acabamos de ver o sentir, estaría contaminado por las consecuencias de lo vivido...
La infancia es jubilosa porque nada se interpone entre el goce sensorial y la conciencia de ese goce. No hay reflexión duradera sobre la experiencia inmediata, no hay análisis ni crítica. Del mismo modo el acceso al conocimiento se produce sin interferencias. La infancia es un continuo atesorar sensaciones, sentimientos, ideas en estado puro, sin que elementos ajenos a ese proceso nublen el esplendor del mismo. Pero la infancia puede también ser dolorosa, porque si sobreviene la tragedia, el niño no tiene defensas racionales, no levanta, como los adultos, el escudo de las soluciones posibles, de las compensaciones que equilibren el dolor sufrido.
«Un árbol, cuando se cortan las ramas, sigue creciendo hacia arriba y le salen nuevas ramas. La vida no es más que eso, hija mía, un árbol que crece derecho y aguanta vendavales...»

miércoles, 2 de febrero de 2011

Por una sencilla razón.


En Crepúsculo se puede leer: Cuando la vida te ofrece un sueño que supera con creces cualquiera de tus espectativas, no es razonable lamentarse de su conclusión.
Él me dice: ¿Y si el sueño que te ofrece la vida es simplemente la visión de algo que no puedes alcanzar, pero que sabes que estará ahí, ignorándote?
Todo el mundo aconseja el olvido, pero no se puede olvidar cuando la causa de tu malestar ha originado un vacío en tu interior que ni si quiera tú mismo puedes ocultar.
En definitiva, cuando tu vida ha estado vacía de sentimientos y de apoyos morales provinientes de otras personas, y de repente encuentras a alguien que consigue arrancarte una sonrisa, y consigue hacer que te olvides de tu pasado, ¿por qué has de dejarle escapar? Por una sencilla razón, porque no te quiere.

Nada en absoluto.


Odio como me hablas y también tu aspecto. No soporto que lleves mi coche ni que me mires así. Aborrezco esas botas que llevas y que leas mi pensamiento. Me repugna tanto lo que siento que hasta me salen las rimas. Odio que me mientas y que tengas razón, odio que alegres mi corazón, pero aún más que me hagas llorar. Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado. Pero sobre todo odio no poder odiarte porque no te odio ni siquiera un poco, nada en absoluto.

Porque son sueños.


Sueños, imágenes caprichosas que mezclan nuestros recuerdos, alborotan nuestra memoria durante noches y noches, horas y horas... Los sueños están ahí, cada noche, dentro de tu cabeza. Nadie puede verlos excepto tú porque son tuyos. Sin embargo no puedes controlarlos, dependen de sí mismos aunque se alimentan de ti, pero son simplemente sueños. En los sueños todo es posible: volar, amar lo odiado, vivir lo que nunca has vivido, morir y volver a nacer... De los sueños puedes aprender, puedes olvidarlos... lo único que no debes hacer jamás es depender de ellos porque los sueños no respetan la razón ni el sentido, por eso nadie debería entrar en los sueños de otro.