jueves, 3 de febrero de 2011

Piedras preciosas.


¿Cuántas piedras se cruzan en el camino que me enseñen a construir mi destino? ¿Cuántas veces tropecé y me levanté? Sobrevivo. Errores del tamaño de una roca los pulo como joyas para lucir el anillo. Con orgullo, cualquiera se equivoca. Pero no todos a la oscuridad le sacan brillo. Que vengan a venderme zafiros y esmeraldas ¡No existe otra como la que yo pulí! Con mi trabajo, mi sudor y mis lágrimas le di forma al corazón con la textura de un rubí. Liberé mis miedos. Lideré virtudes. Con las piedras del destinó maduré. Otros le dan valor a aquello que la vanidad cobija, eso es imitación y baratija. ¿Qué más da donde nos lleve este camino? Y ¿qué importa? No tenemos prisa. Prefiero tropezar y volver a empezar. Cada estado de ánimo es una piedra preciosa. ¿Qué más da si no llegamos al destino? Y ¿qué importa? Nos empuja la prisa. Espíritu de una guerrera con alma de artista hecha con gotas de ámbar y con trozos de amatista. Personalidad dura como un diamante mujer con talante, como las gasta. ¡Cómo cuesta arriesgarse por otra persona si no encuentras gente de la que fiarte!

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