miércoles, 16 de febrero de 2011

Mariposa, vuela.


Me metías a la cama. Apagabas la lámpara de mi cuarto. Me cuidabas durante la noche. Las niñas pequeñas dependen de esas cosas. Me cepillabas los dientes y peinabas el pelo. Me conduciste por el mundo. Estuviste siempre que miré atrás. Y cuando no podía dormir por la noche, asustada por si las cosas no salían bien, me tomabas de la mano y cantabas así:
“Oruga en el árbol, puede ser. No puede ir lejos, pero puede soñar. Lo que desees lo puedes desear. No te rindas, sigue adelante. Con la promesa de que llegará el día en que en mariposa te convertirás y podrás volar. Mariposa, mariposa. Mariposa, vuela lejos. Aferrado a sus alas permanecerás. Ten sueños y hazlos todos realidad. Mariposa, mariposa. Mariposa, vuela lejos.”
Todos esperábamos este día para elevarnos como una mariposa.

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