
Antes de marchar no te olvides que puedes volver sin pensar. Antes de partir dale un beso a tu padre que llora por ti. “Ven y abrázame. Si me necesitas no dudes de mí”. Quién lo iba a decir que, entre la pena y la alegría, vería como su hija no dormiría en la cama donde tantas noches se la durmió. Que entre la pena y la alegría, vería como su niña se iba dándole besos al hombre que un día se la robo. Como caído del cielo le robo lo que más quería. Como caído del cielo le prometió que él la cuidaría. A su niña.
Tormento de amor, el cielo es testigo de su padecer. En su habitación las muñecas preguntan “¿Por qué se marchó?” Quién lo iba a decir, que entre la pena y la alegría, vería como su hija ya no dormía en sus brazos porque ella aquel día se hizo mayor.
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